A pesar del calor de medio día que se derrama durante casi toda la tarde, las noches se han sentido especialmente frías, quizás es el constante trasnoche sumado a esos bruscos despertares que hace siglos no soporta. O quizás se trata de su corazón que se ha acostumbrado a palpitar cada vez un poco mas lento... es así como se hacen largas sus horas de espera, las que luego se tropiezan una con otra con el pasar de los días y de las historias y pensamientos enredados que fructifican al ver ese sombrero blanco que se mantiene impávido a través de las lunas, mientras ella lo imagina enamorado. Y es que sus oscuros ojos marrones se hacían hermosos al toparse con la mirada de ella, sus labios gruesos aún mas rojos se volvían cuando estaban cerca y su piel erizada le daba ese toque escalofriante que tanto le gustaba. Así, así debe verse y sentirse hoy, con la dopamina, endorfina y serotonina al son de sus letras que ella no puede disfrutar.
Yo no sé si era de verdad lindo o bueno, pero sí sé que para ella fue el mejor...