Como si de una nueva costumbre se tratara, cada noche vengo y paseo por las calles donde pasos dejé, donde sueños describí, donde suspiros se entrelazaron para disfrazar viejas canciones, donde los recuerdos siempre fueron en presente, donde aún me pierdo en esta especie de laberinto donde sólo quiero ser encontrada por él.
Aquí, como si de una nueva costumbre se tratara, recorro los huecos que quedaron entre letra y letra y entre las líneas que él jamás descubrió, repito las mismas palabras que hace una década y siento lo mismo que hace cientos y cientos de noches. Paso a paso, capítulo a capítulo, sin final... hasta seguir contando tres mil noches más.